Se acerca el invierno a la misma velocidad que dejamos atrás el verano, ¿verdad? Es momento de olvidarnos de los bañadores y rescatar del fondo del armario los abrigos. Pero es momento también de protegernos de las bajas temperaturas. Por eso, vamos a aprovechar estas líneas para ofreceros algunas claves para elegir los zapatos frente al frío. ¿Preparados? ¡Pues comenzamos!

No hace mucho os estábamos ofreciendo recomendaciones para conseguir los mejores cuidados de los pies durante el verano. Esa fase ya ha terminado y hasta 2022 no tendremos que preocuparnos más por el calor. Ahora, llega lo contrario. Resguardarnos de la lluvia, el granizo o de la nieve. ¿Cómo podemos proteger nuestros pies de la manera más eficaz?

  1. Escoge el calzado correcto para ti

Un zapato tiene que ser el idóneo para el trabajo o la actividad que estemos realizando. Si estamos haciendo deporte, deben ser deportivos. Lo mismo que si estamos paseando o trabajando. No es lo mismo el calzado que nos pondremos en una oficina que en una obra.

Ten presente que si trabajas al aire libre o tienes que recorrer largas distancias con frecuencia, tendrás que apostar por unos zapatos abrigados y cómodos, que no te produzcan rozaduras y que sean equilibrados. Del mismo modo, nos tiene que ofrecer protección, que nos mantenga el pie caliente y que le permita respirar.

  1. Vigila la suela

En inverno, al elegir los zapatos frente al frío, tendremos que asegurarnos que poseen una suela antideslizante. No en vano, estamos ante meses de alta humedad y precipitaciones, cuando no nieve. Si no tenemos una suela con el suficiente grosor y un buen estado, podemos sufrir aparatosas y dolorosas caídas.

  1. Transpirable

Como te hemos dicho anteriormente, el zapato ha de estar fabricado con materiales transpirables, como puede ser el cuero. De esta forma, evitaremos casos de sudoración excesiva del pie y, de paso, también padecer mal olor.

  1. Han de poseer buena sujeción

La cuarta clave que te ofrecemos a la hora de elegir los zapatos frente al frío es que cuente con un buen mecanismo de sujeción para el pie, preferiblemente cordones. De esta manera, el calzado ni se subirá ni se bajará al caminar, resultando mucho más cómodo y evitándonos padecer ampollas en las distintas zonas de fricción.

  1. Evita zapatos estrechos y tacones

Es importantísimo que la horma del zapato se ajuste perfectamente al pie. Hay que evitar aquellas que sean muy estrechas y que puedan “encarcelar” nuestro pie. Del mismo modo, las puntas afiladas no son nada aconsejables, lo mismo que los zapatos de tacón de más de 3 centímetros.