A la hora de interactuar con un bebé, muchos padres tratan de establecer una rápida conexión con sus hijos, buscando su risa a través de cosquillas o caricias. Un método muy efectivo suele ser hacer cosquillas en los pies de los bebés. Pero, ¿son realmente buenas o, por el contrario, pueden ser contraproducentes? Este es el tema que vamos a tratar en el siguiente post de nuestro blog.

Como todo en esta vida, hay ciertos inconvenientes y ciertos beneficios de esta práctica. Con un poco de conocimiento, podremos eliminar la parte mala para quedarnos con todas las ventajas. Por eso, presta atención a estas líneas, que seguro que te van a resultar muy útiles, especialmente si sois padres primerizos.

¿Sabías que las plantas de los pies son zonas más sensibles que el resto del cuerpo en los primeros meses de vida? Más sensibles incluso que las propias manos. Por eso, llevar a cabo cosquillas en los pies de los bebés de manera intensa o repetitiva puede llegar a suponerse una molestia o una incomodidad. Así, en esta primera etapa de la vida, es mucho más preferible llevar a cabo caricias o masajes suaves.

Del mismo modo, hay que evitar las cosquillas cuando nuestro pequeño está demasiado cansado o cuando muestra claros signos de sueño. Descubrirás que puedes provocar su enfado o su lloro de manera rápida. De hecho, no es nada raro encontrar a padres que para evitar que su hijo o hija se duerma en momentos no adecuados, les toquen los pies.

En nuestra experiencia, el mejor momento para hacer cosquillas en los pies de los bebés es a partir del octavo o noveno mes de vida, cuando la sensibilidad no está tan a flor de piel. Además, cuando se encuentren predispuestos a jugar, al cambiarles un pañal o en la hora del baño son momentos ideales para jugar un poco con ellos.

Beneficios de las cosquillas en los pies de los bebés

Recuerda, has de hacerlas de forma suave tras los primeros meses de vida. Al hacerlas así, lo mismo que las caricias y masajes, se pueden obtener muchos beneficios:

– Mejora del desarrollo nervioso y cognitivo

– Apertura emocional y relacional con su entorno

– Aumento de la confianza

– Fomentar el contacto y la relación entre padres e hijos

– Relajación

– Estimulación de la musculatura del pie